jueves, 25 de marzo de 2010

Semana de turismo a los tiros!!!


Permitido disparar



Jabalí. Fue introducido en Uruguay desde el Cáucaso en 1928, se desarrolló rápidamente, se cruzó con cerdos locales y se volvió plaga. El resultado es un animal más grande, pesado, peligroso y agresivo que la especie original europea, conocido con el criollísimo nombre de “chancho jabalí”. Son especialmente dañinos para las plantaciones de granos y el ganado ovino. Un macho adulto puede llegar a pesar unos 200 kilos y medir un metro de altura. No se precisa permiso de caza.

Cotorra. Esta ave también es considerada plaga. Tampoco se requiere permiso de caza.

Ciervo axis. También fue introducido al Uruguay, por Aaron de Anchorena, desde la India a principios del siglo pasado. Para cazar este animal hay que pagar un permiso que vale 4 UR (1.652 pesos), vigente por 15 días desde su emisión. Cada permiso habilita hasta un máximo de cinco piezas. Solo está permitida la caza de individuos adultos.

Palomas. Son tres las especies para las que está permitida su caza: la Grande de Monte, las Alas Manchadas y la Torcaza. El valor del permiso es de 2 UR ($ 826), dura 15 días, y la cuota de piezas capturadas depende de la paloma: 20 diarias la Grande, 15 por día la Ala Manchada y sin límite la Torcaza.

Víboras. Crucera, yarará y coral. No se requiere permiso. (Fuente: MGAP)

viernes, 5 de marzo de 2010

Los compañeros del barrio

Tito irá a la Escuela con otros niños del barrio.
Son amigos que tienen su misma edad.
Entre ellos hay varones y niñas,porque la Escuela es mixta
Irán Pedro,Máximo,Félix y otros compañeros excelentes.
El hermano de Félix,que ingresará a sexto año,los acompañará.
Es un muchacho fuerte,tiene brazos musculosos y un tórax saliente.
La Escuela está un poco lejos,al otro extremo de la calle.
En la calle existen muchos peligros.
Es necesario que los niños pequeños sean acompañados por personas expertas.
¡Qué buena es la Escuela,que reúne a los amigos!,piensa Tito

lunes, 1 de marzo de 2010

Pensando en la escuela

Aunque terminaban las vacaciones, Tito y Ana no estaban tristes.
Ana no estaba tristes.
A una alegría siguió otra alegría.
Ana pensaba en que vería de nuevo a sus compañeros de quinto año.
Tito,que ingresaría este año,estaba también contento.
A cada rato quería probarse la túnica.
Ana no hacía más que hablar de la Maestra del año pasado.
Su madre le decía:
-No te aflijas ,Anita,tabién la de este año será buena.
Todas las maestras son buenas.